YO ESTOY Y SOY
5 de septiembre de 2017

“Las miradas”

Hoy voy a hablarles sobre algo que, probablemente muchos se sentirán identificados, algo que me está pasando aquí, en España, “las miradas”.

En muchos países un amputado va por la calle y el hecho de que le falte una extremidad no es sinónimo de que le miren, sin embargo, a mi últimamente me miran mucho pero no es una mirada normal,es un mirar de asombro como si la gente no supiera que es esa “cosa-hierro” que le sale a esa persona de su extremidad. De los niños es comprensible, son niños y no tienen capacidad de entender pero… ¿y los adultos? ¿Es normal que tu andes tan tranquilamente por la calle y los adultos se paren para observarte? Y si van acompañados, ¿Es normal que hablen por lo bajo con la persona o personas que llevan al lado? Para mi no es normal. No sé si es porque la amputada soy yo, pero la verdad es que veo a gente con manos biónicas y no me quedo mirando.

Esto que os cuento jamás me había pasado porque que siempre había llevado una funda cosmética pero ahora, por problemas con el encaje, llevo el hierro al aire y el único problema que me genera son los pantalones largos, que quedan sueltos y los prefiero dejar remangados, así estoy más cómoda y se ve mas bonito para mi gusto.

Las miradas resultan incómodas porque te penetran, notas que alguien te esta mirando y cuando te vuelves te encuentras con “la mirada” fija en tu pierna y va subiendo hasta tu cara donde se topa con tus ojos y rápidamente como si no fuera con ellos evitan tus ojos por unos instantes para volver a mirar a la pierna,a veces me dan ganas de preguntarles…¿quieres una?

En otro países como USA o Alemania todo esto está normalizado, no hay “miradas” eres uno más, aquí somos seres raros.

Me llegué a plantear, para cuando me arreglaran mi encaje, pedirle a mi ortopeda que me volviera a poner la funda cosmética, pero con el paso de los días he decidido que no, soy una persona normal, no tengo porque esconderme, es más lo voy a llevar con orgullo al igual que mis cicatrices. Se tiene que normalizar y, como no, hay que empezar por uno mismo, basta ya de miradas se asombro o de pena por tener una prótesis, solo me falta una extremidad, solo es eso una extremidad, y aunque me faltaran dos, nunca me cansaré de decir que yo estoy VIVA y que otros compañeros se quedaron por el camino. Hay cosas mucho peores en esta vida de las que asombrarse como para que la gente se quede mirando mi a “pata”, miren el hambre en el mundo con asombro, miren sus gobiernos, miren la guerra que hay… pero por favor, no se asombren por ver mi “pata” o a cualquier persona amputada porque creo que realmente es molesto, tener esa sensación de que te están mirando ¿no creen?.

Tampoco soy persona de ocultar mis cicatrices porque para mi todo esto son batallas ganadas a la vida y de esto si que estoy orgullosa, de que por más palos que me de la vida sigo aquí, sigo en pie. La vida es increíblemente bella y no me cansaré de disfrutarla al máximo mientras me sea posible, intentando superar cada obstáculo que se me ponga por delante, porque aunque tenga una pierna, los obstáculos también se pueden saltar a “pata coja”.

2 Comments

  1. Paula Romero dice:

    Me encanta, eres todo un ejemplo. Ojalá hubiesen muchas Gara.
    Claro que los obstáculos se pueden sortear. Yo estoy segura.

  2. Sandra Costa dice:

    Lo explicas realmente bien y sé muy bien lo que quieres decir!.
    Y sí, somos luchadoras y la vida se puede andar a la pata coja.
    Yo siempre digo que si con un paso en la Luna se cambió la humanidad y que nadie habla jamás del segundo.

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